Grupo NEUROREDES: Avenida 11 de Septiembre Nº 1881, Oficina 923. Providencia. Teléfono: 3769496.    
Pide ayuda             Visítanos
´
Dra. Cinthia Julio Ramírez,
Neurólogo y Psiquiatra, Neurofisiólogo (subespecialidad en epilepsia y trastornos del sueño) 
 
Ver currículum
Ps. Katherine Julio Ramírez,
Especialista en Psicodiagnóstico y Psicoterapia,
kjulio@psicodiagnostico.cl    Ver currículum
Soledad Afectiva   Causas   Tipos de Depresión   Depresión Infantil   Evaluación   Tratamiento  
Importancia de la Depresión - ¿Qué es la Depresión? - Sus Síntomas
¿Por qué es importante la DEPRESIÓN?

La depresión es un importante problema de salud pública. Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a unos 340 millones de personas en el mundo, lo que significa que un 14% de la población mundial sufre algún tipo de depresión. De ellos, sólo un 3% es atendido en alguna institución hospitalaria. Algunas personas logran superar el episodio con ayuda terapéutica. Aquellos que no lo consiguen, afectan su entorno familiar, laboral y social, mientras que otros encuentran como única salida el suicidio. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), todas las estimaciones actuales señalan que se asiste a un constante incremento de la morbilidad por trastornos depresivos, de manera que en el año 2020, serán la primera causa de baja laboral en los países desarrollados y la segunda enfermedad más frecuente en el mundo. La misma Organización Mundial de la Salud (OMS), explica el auge de la depresión por los cambios acelerados en la forma de vida, la desmembración de la familia y la lenta ruptura con las tradiciones y las estructuras sociales.
Diversos estudios indican que las personas solteras, divorciadas y separadas son más propensas que los casados o los que viven en pareja a sufrir de depresión, inclusive más que los viudos. Por otro lado, la depresión prevalece más en las mujeres que en los hombres, siendo la proporción de dos a uno. También es especialmente común entre los adolescentes.
La mayoría de las personas deprimidas no buscan tratamiento, aún cuando la gran mayoría, incluso quienes sufren de depresión severa, se beneficiarían al recibir ayuda. Gracias a investigaciones especializadas en este campo, hoy se sabe que ciertos medicamentos y psicoterapias son altamente eficaces para la depresión. Estas psicoterapias son conocidas por los nombres de terapia cognitivo-conductual, terapia interpersonal y terapia de apoyo grupal. Desgraciadamente, muchas personas no saben que la depresión es una enfermedad tratable.
Si usted, o un ser querido, sufre de depresión y no ha recibido tratamiento, esta información puede ayudarle a salvar su vida o la de quienes ama.

¿Qué es la DEPRESIÓN?

La mayoría de los sentimientos de depresión son reacciones a un hecho infeliz. Es natural tener algunos sentimientos de tristeza después de una pérdida importante, como la muerte de un familiar o un amigo, o después de una gran desilusión en el hogar o en el trabajo; sin embargo, no es normal que éstos sentimientos permanezcan o se acrecienten a pesar del paso del tiempo.
El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, la manera de pensar, la forma en que uno come y duerme, e incluso cómo uno se valora a sí mismo (autoestima). Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No es una condición de la cual uno puede liberarse a voluntad. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión pueden mejorar con un tratamiento adecuado.
De acuerdo con estudios de expertos en el tema, la depresión produce alteraciones en cuatro dimensiones:
- Humor depresivo: En el estado de ánimo depresivo sobresale inicialmente el pesimismo o amargura, la desesperanza, la tristeza, el hastío de la vida o la falta de placer, las preocupaciones morales o económicas, la hipocondría, las cefaleas, la opresión precordial (sensación de opresión en el pecho, cerca del corazón) y distintas sensaciones de malestar corporal.
- Anergia o vaciamiento de impulsos: Suele aparecer con mucha frecuencia el aburrimiento o la apatía (falta de ganas), las cavilaciones obsesivas que llevan a la indecisión, la disminución de la actividad habitual en trabajos o diversiones, la abstemia o dinamia (fatiga corporal), y el apagamiento de la líbido o deseo sexual.
- Dificultades en la comunicación: Los rasgos mas frecuentes son la aflicción por cualquier cosa, el retraimiento social, la sensación de soledad, el aislamiento, la irritabilidad, el abandono de los pasatiempos habituales (lecturas, radio o televisión) y el descuido en el arreglo personal y/o el vestuario.
- Ritmopatía o desregulación de los ritmos vitales (sueño-vigilia y alimentación): Suele sobresalir inicialmente la hiposomnia precoz, media o tardía, con empeoramiento por las mañanas, la pérdida de apetito y de peso, además de la inestabilidad del estado subjetivo y objetivo a lo largo del día (oscilación circadiana) de la sintomatología. Se calcula que el 50 % de las fases depresivas comienzan con un trastorno del sueño.
(Fuente: La Depresión y su Diagnóstico Alonso Fernández, Editorial Labor, Año1988.)
Cuando una persona joven, adulta o anciana (en niños es diferente) muestre por lo menos 3 o 4 elementos de este conjunto, sobre todo si éstos pertenecen a la misma dimensión y se mantienen por un mínimo de 2 semanas, es preciso pensar seriamente en consultar a un especialista, pues es muy probable que se esté iniciando una depresión.

¿Cuáles son los síntomas de Depresión?

- Estado de ánimo triste, ansioso o "sensación de vacío" en forma persistente, que perdura por más de dos semanas. Es importante destacar que en niños y adolescentes el humor tiene más probabilidades de ser irritable (ver depresión infantil).
- Sentimientos de inutilidad, desesperanza y pesimismo.
- Sentimientos de culpa, inutilidad, desamparo y abandono. También puede haber sentimientos de rabia, desaliento, impotencia e irritabilidad.
- Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual. - Inquietud, irritabilidad.
- Disminución de la energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta".
- Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
- Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.
- Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta (hipersomnia).
- Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario, comer más de la cuenta y aumento de peso.
- Pensamientos de muerte o suicidio.
- Intentos de suicidio.


[Volver]            Tipos de Depresión
Tipos de Depresión

El llamado "humor deprimido" es un estado anímico dominado por sentimientos de tristeza, melancolía o vacío, los que pueden o no estar asociados a falta de energía. Puede ser una respuesta temporal a un evento triste o estresante, o puede ser persistente en el tiempo. Sin embargo, en el caso de la depresión, estos síntomas son persistentes en el tiempo y de mayor complejidad. Al igual que en otras enfermedades, existen varios tipos de trastornos depresivos. A continuación, se describen brevemente los tres tipos más comunes: la depresión severa o mayor, la distimia y el trastorno bipolar. En cada uno de estos tres tipos de depresión, el número, la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.
En el caso de la depresión mayor o severa, el humor deprimido es crónico, persistente en el tiempo, y está asociado a la pérdida del interés o el placer en las actividades normales (anhedonia), disminución de la energía vital, cambios en el sueño (disminución del sueño o insomnio, o bien, aumento del sueño o hipersomnia) y el apetito (el que puede aumentar o disminuir), además de sentimientos de culpa o desesperanza. Para poder hablar de depresión mayor, estos síntomas deben estar presentes durante un período de tiempo significativo, producir angustia notable y ser lo suficientemente severos como para interferir con el desempeño normal de la persona (capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras). Si la depresión es muy severa, puede estar acompañada de síntomas sicóticos (delirios o alucinaciones), pensamientos, ideas, o comportamientos suicidas.
En el caso de la depresión crónica de menor grado o distimia, el humor deprimido está presente la mayor parte del tiempo durante un período no inferior a dos años, y está acompañado por cambios en los niveles de energía (fuerza vital), apetito o sueño, así como autoestima baja y sentimientos de desesperanza. Estos síntomas producen angustia y dificultades en el desempeño, pero no son tan severos como en la depresión mayor. Sin embargo, está comprobado que las personas que sufren distimia presentan mucho más riesgo de sufrir episodios de depresión mayor. Por lo general, se produce una situación en la cual la depresión leve está presente la mayor parte del tiempo, aunque con períodos ocasionales de síntomas depresivos más severos, lo que suele denominarse "depresión doble".
Otro tipo de depresión es el trastorno bipolar, llamado también "enfermedad maníaco-depresiva", el que no es tan frecuente como los otros trastornos depresivos. Se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta la manera de pensar, el juicio y la manera de comportarse con los otros. Puede llevar a que el paciente se meta en graves problemas y situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase maníaca la persona puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios descabellados, e involucrarse en aventuras o fantasías románticas. Si la manía se deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado sicótico, en el cual el paciente pierde temporalmente la razón.
(Fuente: National Institute of Mental Health).


[Volver]            Causas
¿Cuáles son las causas de la Depresión?

Se desconoce la causa exacta de la depresión. Algunos investigadores creen que puede ser causada por desequilibrios químicos en el cerebro que pueden ser hereditarios a causados por eventos en la vida de una persona. Los patrones de pensamiento alterados, que se caracterizan por sentimientos de inutilidad, desamparo y desesperanza son parte de la llamada "tríada cognitiva" de la depresión y pueden ser un factor de riesgo para padecer esta enfermedad. De esta manera, las personas con poca autoestima, que se perciben a sí mismas y al mundo en forma pesimista y que se abruman fácilmente por el estrés, estarían predispuestas a la depresión. Sin embargo, no se sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa temprana de la enfermedad.
Son mencionadas como causales típicas de episodios depresivos las siguientes situaciones:
- La pérdida de un amigo o familiar.
- Una desilusión importante en el hogar o en el trabajo.
- Una enfermedad o un dolor crónico o prolongado.
- Condiciones médicas como hipotiroidismo, cáncer o hepatitis.
- Medicamentos tales como tranquilizantes, medicinas para la hipertensión, esteroides (prednisona), codeína, e indometacina.
- Intoxicación alcohólica.
- Abstinencia del alcohol.
- Intoxicación por drogas.
- Abstinencia de drogas.
De esta manera, la pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida, también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.
Se pueden presentar episodios cortos de depresión u otros de cambios de humor con los cambios hormonales, inclusive los que acompañan al embarazo o al síndrome premenstrual (SPM) y aquellos que se presentan poco después del nacimiento de un bebé (ver depresión posparto). Otros factores biológicos que pueden precipitar los síntomas depresivos son la alteración del sueño y la falta de luz solar durante los meses de invierno.
En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el período de recuperación.
Algunos tipos de depresión tienden a afectar miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se podría heredar una cierta predisposición biológica a la depresión. Esto parece darse más claramente en el caso del trastorno bipolar. Sin embargo, no todos los que tienen la predisposición genética para el trastorno depresivo o bipolar lo padecen. Al parecer, hay otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad: tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio. Sea hereditario o no, el trastorno depresivo severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales.
De acuerdo con los expertos en depresión, ésta puede ser de tipo reactivo (de afuera) o endógeno (de adentro). En el primer caso, constituye la respuesta hacia un estímulo externo que ocasiona duelo, como la muerte de un ser querido o la pérdida de un trabajo, por ejemplo. Sin embargo, cuando este evento no logra superarse, se transforma en depresión y pierde relación con el estímulo inicial. En el segundo caso, se trata de procesos que nada tienen que ver con la realidad, pues la persona simplemente se deprime sin existir una causa real. Finalmente, una tercera postura, más reciente, es la que considera que en una depresión pueden estar implicados ambos factores, tanto endógenos como exógenos, en distintas proporciones, en los distintos pacientes. La base bioquímica y neurofisiológica de ambos tipos, sin embargo, es la misma, siendo el tratamiento farmacológico y psicoterapéutico similar para los dos casos.


[Volver]            Depresión Infantil
Depresión en niños y adolescentes

Aunque presenta características comunes a los trastornos depresivos del adulto, tiene sus particularidades según la edad. Puede presentarse como algo manifiesto o como un trastorno enmascarado por otro, y es labor de un buen diagnóstico dilucidar ello. En la depresión aparece, de forma brusca, un cambio importante en el comportamiento del niño o joven respecto a cómo era hasta ese momento. Se observa además un trastorno en su estado de ánimo. Si aparece de forma clara, el niño o joven se muestra apático, sin interés por cosas que antes le atraían, triste sin causa aparente, sin capacidad de disfrute o de encontrar placer (o bastante disminuida), ansioso y agitado, muy irritable, con el sueño alterado (insomnio por la noche y, a veces, hipersomnia durante el día), muy fatigado, sin energía (sobre todo, por la mañana), con sus hábitos alimenticios alterados (generalmente hay pérdida del apetito, pero también se da el caso opuesto), con dificultades de concentración (afectándose su rendimiento escolar), con pensamientos recurrentes sobre el tema de la muerte y con elevado número de frases negativas sobre sí mismo.
La existencia de depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace dos décadas. El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, no querer separase de los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera. En los niños mayores lo que suele observarse es la presencia de mal humor persistente, existencia de problemas en el colegio, comportamiento travieso o indisciplinado y sensación de incomprensión. Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión. A veces el niño tiene un cambio de comportamiento marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el "niño no parece ser el mismo". En tal caso, después de descartar problemas físicos, el pediatra o neurólogo puede sugerir que el niño sea evaluado, preferiblemente por un psicólogo infantil. De ser necesario un tratamiento, el médico puede sugerir psicoterapia, mientras se recetan medicamentos, si se requieren.
En la adolescencia, la depresión aparece frecuentemente en forma de conducta antisocial (agresividad, negativismo), deseos de irse de casa y de retraerse socialmente, sentimientos de ser incomprendido, malhumor e irritabilidad.
En cuanto al tratamiento aplicable a este tipo de trastornos se encuentra la medicación antidepresiva que sirve de base para poder trabajar, mediante psicoterapia especializada, las causas de la depresión en sí. Asimismo, el especialista asesora a los padres sobre cómo ayudar a su hijo a superar el trastorno.


[Volver]            Evaluación
Evaluación diagnóstica

El primer paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como algunas enfermedades, por ejemplo infecciones virales o trastornos hormonales (hipotiroidismo por ejemplo), pueden producir los mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista con el paciente y análisis de laboratorio. Si las causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica y dirigir a el paciente a un psiquiatra o psicólogo, según la gravedad de su cuadro.
Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. Son preguntas que deben ser incluidas: ¿Cuándo comenzaron los síntomas?, ¿Cuánto han durado?, ¿Qué tan serios son?. Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia: ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y cuáles fueron efectivos? Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso de la enfermedad depresiva y la enfermedad maníaco-depresiva o trastorno bipolar.


[Volver]            Tratamiento
Tratamiento de la depresión

La selección del tratamiento para un trastorno depresivo dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos, para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas, y psicoterapia, para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.
Hay varios tipos de medicamentos antidepresivos utilizados para tratar los trastornos depresivos. Estos incluyen los "inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina"(ISRS) que son medicamentos nuevos, los tricíclicos y los "inhibidores de la monoaminoxidasa" (IMAO). Los ISRS y otros medicamentos aún más nuevos que afectan a los neurotransmisores, como la dopamina o la noradrenalina, generalmente tienen menos efectos secundarios que los tricíclicos. Algunas veces, el médico prueba una variedad de antidepresivos antes de encontrar el medicamento o combinación de medicamentos más efectiva. Generalmente la dosis se debe ir aumentando hasta que la medicación sea efectiva. Por lo general, el efecto terapéutico completo de los medicamentos antidepresivos no se observa inmediatamente. Hay que tomarlos en dosis adecuadas por 3 a 4 semanas, y en algunos casos lleva hasta 8 semanas que se produzca el efecto completo. Sin embargo, a veces se empiezan a ver mejoras en las primeras semanas.
Es posible que el paciente se sienta tentado a dejar de tomar el medicamento prematuramente. Puede sentirse mejor y pensar que ya no lo necesita. O puede pensar que el medicamento no le está ayudando en absoluto. Es muy importante seguir tomando el medicamento hasta que éste tenga oportunidad de actuar en el organismo. Algunos efectos secundarios pueden aparecer incluso antes de que se produzca el efecto antidepresivo. Una vez que el paciente se sienta mejor, es importante continuar el medicamento por 4 a 9 meses para prevenir una recaída de la depresión. Algunos medicamentos deben dejar de tomarse gradualmente (es decir reduciendo la dosis poco a poco) para dar tiempo a que el organismo se adapte y para prevenir síntomas de abstinencia, los que se producen cuando algunos medicamentos se descontinúan abruptamente. En los casos de trastorno bipolar y depresión severa crónica o recurrente, es posible que el paciente tenga que tomar el medicamento por un tiempo indefinido.
Al contrario de lo que algunas personas creen, los medicamentos antidepresivos no crean hábito. Sin embargo, como sucede con cualquier tipo de medicamento recetado por periodos prolongados, los antidepresivos deben ser supervisados cuidadosamente por el médico para determinar si se están dando en una dosis correcta. El médico debe verificar la dosificación y la efectividad del tratamiento en forma periódica. Las preguntas sobre los antidepresivos recetados y problemas que puedan estar relacionados con el medicamento, deben tratarse con el médico.
La psicoterapia, incluso aquellas a corto plazo, pueden ser útiles para los pacientes deprimidos. Los psicoterapeutas ayudan a los pacientes a analizar sus problemas y a resolverlos, a través de un intercambio verbal. Algunas veces se combinan con "tareas para hacer en casa" entre una sesión y otra. Los profesionales de la psicoterapia que utilizan una terapia "de comportamiento" procuran ayudar a que el paciente encuentre la forma de obtener más satisfacción a través de sus propias acciones. También guían al paciente para que abandone patrones de conducta que contribuyen a su depresión o que son consecuencia de su depresión. Los terapeutas interpersonales se concentran en los problemas en las relaciones con los otros que causan y agravan la depresión. Los terapeutas cognitivo-conductuales ayudan a los pacientes a cambiar los estilos negativos de pensamiento y comportamiento que se asocian con la depresión.
Para las personas que se encuentran deprimidas tan severamente que no son capaces de desempeñarse o que tienen una tendencia suicida tan aguda que no pueden ser atendidas en la comunidad con seguridad, puede ser necesaria la hospitalización siquiátrica.

[Volver]
Visite: psicodiagnostico.cl     Visite: psicologiainfantil.cl